DESPOJOS
Lunfarda
la muerte se pasea
airosa
entre despojos del puerto
El frío de sus manos
de navaja
aniquila el sueño de Quinquela.
Germinan cenizas de la estiba.
Se derrumban las barcazas,
lentamente.
Sumergen los toques de sirena.
Y en esta pena de colores
se pierden, con espanto, los gorriones.
La bruma se amotina
bajo el puente
buscando mitigar tanta nostalgia.
Un bandoneón solloza,
solitario
y rasguña
promesas malogradas
Por la cuarteada herida
de su carne
ruedan luciérnagas
formando una corona